¿Cómo ayuda la actividad física a prevenir el cáncer?

Que el ejercicio es muy beneficioso para la salud, ya nadie lo duda. A esto debemos agregarle que incluso puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer. Siendo específicos, adoptar hábitos de vida saludables (lo cual incluye la alimentación) podría prevenir hasta el 30% de enfermedades oncológicas.

9 de julio de 2018

Según estudios, al menos 150 minutos de ejercicios a la semana puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama, endometrio y colon. (Ref. Physical Activity Guidelines Advisory Committee. (2008). Physical activity guidelines for Americans. Washington, DC: US Department of Health and Human Services, 15-34.) Es más, está demostrado que la práctica de algún deporte es beneficiosa también para aquellas personas que sufren algún tipo de cáncer. Veremos por qué.

¿Cómo nos ayuda el deporte?

Con los ejercicios podemos reducir la grasa corporal y la concentración de ciertas hormonas que pueden incentivar la aparición de un cáncer. No olvidemos que la obesidad es una de las causas más conocidas de la enfermedad.

Por otra parte, el ejercicio mejora el funcionamiento del aparato digestivo, por lo cual puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de colon en un 24%. (Ref. Kruk J, Czerniak U. Physical activity and its relation to cancer risk: updating the evidence. Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 2013; 14(7):3993-4003 y Wolin KY, Yan Y, Colditz GA, Lee IM. Physical activity and colon cancer prevention: a meta-analysis. British Journal of Cancer 2009; 100(4):611-616). Por otro lado, los trabajos de tonificación y los ejercicios cardiovasculares pueden prevenir el cáncer de pulmón o el de mama.

Ejercicios contra el cáncer de mama

El cáncer de mama merece una mención aparte. Hay evidencias de que el ejercicio puede reducir el riesgo de sufrirlo en un 12%. (Wu Y, Zhang D, Kang S. Physical activity and risk of breast cancer: a meta-analysis of prospective studies. Breast Cancer Research and Treatment 2013; 137(3):869-882). Esto es válido tanto para prevenir su aparición como para evitar recaídas, independientemente de si tenemos antecedentes familiares.

La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar como mínimo 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana para reducir el riesgo de sufrir este cáncer. Ello se debe a que el ejercicio disminuye el número de células de grasa que producen el estrógeno, una hormona muy relacionada con la enfermedad.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos como la caminata, el jogging, el baile, o el pedaleo. Además de los mencionados, también se recomiendan los ejercicios de fuerza, como las sentadillas, el curl de bíceps (levantamiento de pequeñas pesas), las planchas, y deportes como el cross fit o el boot camp.

Empezando a ejercitarse

En el caso de las personas que llevan mucho tiempo sin ejercitarse, la clave es ir de a pocos. En lugar de empezar con rutinas de 30 minutos diarias, se puede empezar con 10 minutos de caminata, ya sea tres veces al día o solo dos, por la mañana y por la noche.

Subir escaleras también es una opción recomendable, ya que si se realiza con la intensidad suficiente puede ayudar a incrementar la frecuencia cardíaca y respiratoria. Y como se indicó, los ejercicios de tonificación previenen la pérdida de masa muscular y mejoran la densidad ósea.

Por último, tengamos en cuenta que el deporte nos llevará, como consecuencia natural, a mejorar nuestra dieta. Estaremos más motivados a consumir alimentos saludables, dejando de lado otras opciones que pueden ser cancerígenas, como la comida chatarra, el alcohol o las bebidas azucaradas.

Por: Blog Oncosalud – Dr. Manuel Villarán

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